La iniciativa es liderada por la arquitecta valdiviana Carolina Parra, que diseñó y desarrolló este trabajo como estudiante del Diplomado en Ciudades Inteligentes de SmartAraucanía, en Temuco.

El cambio climático a nivel global está provocando serias alteraciones a los ciclos del agua. Las cifras en ese sentido son decidoras: según el Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos “Agua y Cambio Climático”, publicado en 2020, se estima que para el año 2050 la reducción de la disponibilidad de agua significará que 3, 9 mil millones de personas (más del 40% de la población mundial) vivan bajo un “severo estrés hídrico”.

En este escenario, los proyectos que promueven el tratamiento y cuidado del agua, como también del ecosistema asociado, resultan vitales. En Chile, uno de ellos es «Valdivia, la ciudad laboratorio: Laboratorio del Agua, sistema de monitoreo de aguas urbanas», desarrollado por la arquitecta Carolina Parra, que tiene precisamente ese objetivo.

“La iniciativa consiste en desarrollar un sistema de monitoreo de aguas urbanas, que son descargadas a los humedales y cauces, con la finalidad de resguardar su conservación y la de sus servicios ecosistémicos a través de una solución smart city, que cuenta con sensores multiparámetros que entregan información a una plataforma web de datos abiertos en tiempo real y a una app disponible para la ciudadanía”, explica.  “El objetivo es ir sumando sistemas de monitoreo del medio ambiente urbano que estén vinculados al cambio climático y la reducción de riesgos de desastres”, agrega.

A fines de 2020, el proyecto fue reconocido por “Re Acciona por el Clima” (la red de acción climática más grande de Chile) y la Unión Europea como una de las iniciativas destacadas a nivel nacional y regional, entre las 1.900 iniciativas que se presentaron en el país como parte de los esfuerzos por contribuir a generar conciencia sobre la importancia del cuidado del medio ambiente y, en este caso, del agua.

“En el ejercicio de mi profesión, fui aprendiendo sobre el valor que tienen estos sitios para Valdivia y para todas las ciudades que cuentan con humedales y cuerpos de agua en el área urbana. Su valor es razón suficiente para preocuparse de conservarlos y pensar iniciativas que promuevan su cuidado. En ese sentido, creo que la comunidad es un actor clave para apoyar el monitoreo del agua, de los humedales y su resguardo”, señala Carolina Parra.

¿Por qué es importante contar con un sistema de monitoreo de aguas urbanas?

Valdivia es reconocida por ser una ciudad que se ha construido sobre el agua y humedales. Por ello, es clave monitorear las aguas urbanas. Se hace necesario conocer la calidad del elemento que es descargado a estos sitios a través del sistema de aguas lluvias, ya que hoy no se conoce su grado de contaminación ni es monitoreado, lo que pone en riesgo la permanencia de estas áreas naturales, pudiendo alterarlas y generar daño con el tiempo. Lo anterior se suma a que en Chile carecemos de parámetros o estándares en este aspecto y en un país como el nuestro, que sigue la tendencia mundial a urbanizar cada día más, nos lleva a pensar cómo serán o están siendo las ciudades actuales y como éstas pudieran contribuir al resguardo de estos lugares.

El proyecto fue reconocido por Re Acciona por el Clima y la Unión Europea como una de las 96 iniciativas destacadas del país. ¿Qué valor le entrega a la iniciativa?

Fue una sorpresa muy bien recibida, porque hay muchas iniciativas reunidas en www.porelclima.cl y muy interesantes, lo que evidencia que muchas personas llevan años trabajando en proyectos sustentables. Quedar entre las 6 iniciativas destacadas de la región es un incentivo a seguir buscando opciones para cuidar el medio ambiente. Sin ser experta y respetando el trabajo que investigadores han realizado en el tema por mucho tiempo, pienso que todos podemos “hacer algo” para mejorar y cuidar el lugar donde vivimos. 

Hoy existe un mapa en https://www.porelclima.cl/iniciativas/#los-rios donde están  mapeadas las iniciativas regionales que fueron destacadas.

Este proyecto fue desarrollado durante tu participación como estudiante en la segunda versión del Diplomado en Ciudades Inteligentes, de SmartAraucanía. ¿De qué forma la asesoría que recibiste influyó en la elaboración de tu iniciativa?

El diplomado fue un espacio muy importante de búsqueda y de orientación en la componente tecnológica de la iniciativa, ya que en lo personal y laboral es una inquietud trabajar con temas del medio ambiente “urbano” y del territorio en general. El interés en el diplomado nace por descubrir y aprender herramientas para integrar la tecnología como una vía que permita acercar el medio ambiente a la comunidad y, con ello, relevar información para expertos y servicios públicos que requieran de este tipo de datos para investigaciones y decisiones sobre el territorio.

Además de los aspectos tecnológicos, fue un espacio de reflexión sobre cómo se están desarrollando los territorios y las nuevas necesidades que van apareciendo, los modos de vida y cómo hacer de la tecnología un medio para mejorar la calidad de vida.

A tu juicio, ¿qué ventajas tiene transformar las ciudades en smartcities y cómo ello puede mejorar la calidad de vida de las personas? 

Las smartcities abren espacios de información a la comunidad, lo que permite conocer y valorar aspectos de la ciudad que son positivos. Por otro lado, apoya a las autoridades en su toma de decisiones respecto de acciones territoriales, ayudan a la transparencia y generan espacios necesarios para conocer las interacciones del territorio, sus necesidades y potencialidades.

Las soluciones smart no sólo son aplicables al área urbana como la conocemos los arquitectos ligados al mundo de la planificación, sino que también al territorio y a quienes necesiten soluciones inteligentes para resolver problemas, desde el más cotidiano al más complejo. Esa es la multiplicidad de posibilidades que, en mi opinión, ofrece la tecnología.

¿Qué importancia tiene contar con profesionales capacitados en este ámbito para asumir este desafío?

Para asumir un desafío siempre es importante contar con la visión experta y comenzar de a poco. Considerar la opinión y recomendaciones de especialistas es clave. En ese sentido, esta iniciativa tiene componentes técnicas, tecnológicas y científicas, pero además sociales, porque la idea es llevar los datos a plataformas abiertas y a una app de manejo ciudadano, donde la comunidad pueda contar con esta información y de esa forma resguardar los humedales o cursos de agua de su entorno.

El desafío es desarrollar el concepto de la ciudad como un “laboratorio abierto”, que otorgue espacios al desarrollo de capital humano regional en el área de la tecnología.

¿Cuáles son los siguientes pasos o etapas del proyecto?

El proyecto propone 5 fases. Comenzamos con el prototipado para luego dar paso a la implementación en zonas prioritarias de la ciudad, al diseño de la plataforma de datos abiertos y app, a la implementación de un sistema de seguimiento y actualización del sistema propuesto y a la vinculación con otros sistemas de monitoreo para lograr desarrollar modelaciones predictivas y sistemas automatizados para las aguas lluvias.

La idea ahora es alcanzar un desarrollo en mayor profundidad para que la iniciativa pase de ser una idea a la realidad. Es necesario afinar el proyecto, y buscar financiamiento y apoyo científico experto, de manera que pueda ser de utilidad para la comunidad, los servicios públicos, investigadores y quienes estén interesados en promover el cuidado del agua y los humedales.